{"id":94,"date":"2023-01-09T15:19:55","date_gmt":"2023-01-09T15:19:55","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.harvard.edu\/wrex\/?p=94"},"modified":"2023-01-18T19:49:57","modified_gmt":"2023-01-18T19:49:57","slug":"94-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archive.blogs.harvard.edu\/wrex\/94-2\/","title":{"rendered":""},"content":{"rendered":"<p>Octubre de 1980, Baltimore<\/p>\n<p>Y fue en ese restaurante, rodeadas por un grupo de amigos tan achispados como ellas, donde empezaron a trazar, en el mantel de papel, las l\u00edneas generales de su proyecto. Primero, las de la sala de redacci\u00f3n. Rhonda, la mayor del grupo, de la que se dec\u00eda que se hab\u00eda codeado con los Panteras Negras antes de sentar cabeza, trabajaba en el departamento de contabilidad de Procter&amp;Gamble. Les ofreci\u00f3 su experiencia y empez\u00f3 a establecer las bases de una cuenta de resultados. Elabor\u00f3 una lista de los puestos que hab\u00eda que cubrir as\u00ed como una escala salarial, calcul\u00f3 los presupuestos necesarios de alquiler, consumibles y gastos de investigaci\u00f3n. Prometi\u00f3 informarse lo antes posible sobre los costes de papel, imprenta, suministros y acerca del margen que hab\u00eda que conceder a distribuidores y vendedores. A cambio de sus servicios, estaba claro que obtendr\u00eda el puesto de directora financiera.<\/p>\n<p>\u2014Suponiendo que pudierais reunir el capital necesario, que lo dudo, nadie querr\u00e1 imprimir vuestro peri\u00f3dico \u2014intervino Keith\u2014, y mucho menos venderlo. Un peri\u00f3dico de esc\u00e1ndalos escrito por mujeres, os veo muy optimistas.<\/p>\n<p>Keith era un chico alto y corpulento, de facciones angulosas, mand\u00edbula prominente y unos ojos de un azul ardiente. Sally-Anne lo encontraba guapo y hab\u00eda flirteado con \u00e9l unas semanas. Keith habr\u00eda hecho cualquier cosa por ella con tal de poder compartir su cama. Tras su caparaz\u00f3n robusto se escond\u00eda un amante d\u00f3cil de suaves manos, ten\u00eda todo para gustarle. Pero por muy buen amante que fuera, Sally-Anne no se ataba a ning\u00fan hombre, y seis semanas bastaron para que se aburriera de \u00e9l. A May le gustaba Keith, y\u00a0Sally-Anne lo sab\u00eda. Esa rivalidad podr\u00eda haber amenazado su amistad, pero a veces se preguntaba si no se hab\u00eda apartado de \u00e9l precisamente para dejarle a May el campo libre. \u00abTe lo regalo\u00bb, proclam\u00f3 una ma\u00f1ana, tras despedirse de \u00e9l. May se negaba a salir con Keith despu\u00e9s de ella, pero Sally-Anne la sermone\u00f3: \u00abDisfruta de lo bueno all\u00ed donde est\u00e9 y sobre todo cuando se te presente. Ya reflexionar\u00e1s despu\u00e9s. Cr\u00e9eme, los que hacen lo contrario se aburren tanto como aburren a los dem\u00e1s\u00bb, concluy\u00f3, antes de ir a ducharse.<\/p>\n<p>Por su lado, May concluy\u00f3 que la gente no se deshac\u00eda de su arrogancia as\u00ed como as\u00ed, por muy rebelde que se autoproclamara.<\/p>\n<p>Desde entonces, cada vez que su mirada se cruzaba con la de Keith, se impon\u00eda la turbaci\u00f3n que sent\u00eda al pensar en los revolcones que Sally le hab\u00eda relatado a veces. Sin embargo, esa noche le replic\u00f3 con un comentario cortante.<\/p>\n<p>\u2014El capital ya lo encontraremos, y cuando leas el peri\u00f3dico, apoltronado en tu sill\u00f3n, ya ver\u00e1s como vas menos de listo.<\/p>\n<p>La frase hizo re\u00edr a los presentes. Hasta entonces nadie se hab\u00eda atrevido nunca a humillar al guaperas en p\u00fablico. Sally-Anne fue la primera sorprendida. Para asombro de todos, Keith se levant\u00f3, rode\u00f3 la mesa para inclinarse sobre May y le pidi\u00f3 disculpas.<\/p>\n<p>\u2014Estar\u00e9 entre vuestros primeros suscriptores, cuenta con ello.<\/p>\n<p>Keith era ebanista y ten\u00eda un sueldo modesto que le bastaba para vivir pero poco m\u00e1s. Se llev\u00f3 la mano al bolsillo del vaquero y sac\u00f3 un billete de diez d\u00f3lares, que en 1980 era bastante dinero, y se lo dej\u00f3 delante. \u00abCon esto alcanza para comprar algunas acciones de vuestro peri\u00f3dico\u00bb, a\u00f1adi\u00f3, y sali\u00f3 del restaurante ante las miradas estupefactas del grupo de amigos. Miradas que a May le tra\u00edan sin cuidado cuando ech\u00f3 a correr tras \u00e9l, con los diez d\u00f3lares en la mano. Ya en la calle grit\u00f3 su nombre.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe crees que con esto te puedes convertir en accionista? Apenas alcanza para que te compres los primeros n\u00fameros.<\/p>\n<p>\u2014Entonces consid\u00e9ralo un anticipo sobre mi suscripci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Octubre de 1980, Baltimore Y fue en ese restaurante, rodeadas por un grupo de amigos tan achispados como ellas, donde empezaron a trazar, en el mantel de papel, las l\u00edneas generales de su proyecto. Primero, las de la sala de redacci\u00f3n. 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