{"id":78,"date":"2022-11-11T19:38:04","date_gmt":"2022-11-11T19:38:04","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.harvard.edu\/wrex\/?p=78"},"modified":"2022-11-11T19:38:04","modified_gmt":"2022-11-11T19:38:04","slug":"78-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archive.blogs.harvard.edu\/wrex\/78-2\/","title":{"rendered":""},"content":{"rendered":"<p>Octubre de 2016, Beckenham<\/p>\n<p>Me levant\u00e9 de la mesa, decidida a dejarle a la pareja su intimidad. Fred y Maggie llevaban solos en la cocina diez minutos por lo menos. Entr\u00e9 para despedirme de ellos.<\/p>\n<p>Trapo en mano, Fred secaba los vasos. Maggie, sentada en la encimera con las piernas cruzadas, fumaba un cigarrillo, exhalando el humo por la ventana entreabierta.<\/p>\n<p>Se ofreci\u00f3 a llamarme un taxi. Pero de Beckenham hasta mi casa me habr\u00eda costado una fortuna. Le di las gracias, pero prefer\u00eda volver en tren.<\/p>\n<p>\u2014Pensaba que te habr\u00edas ido con pap\u00e1 \u2014dijo con flagrante mala fe\u2014.<\/p>\n<p>\u00bfNo te vas a dormir a su casa?<\/p>\n<p>\u2014Me parece que esta noche \u00e9l prefer\u00eda estar solo, y adem\u00e1s tengo que hacer un esfuerzo por retomar mi vida londinense.<\/p>\n<p>\u2014Y muy bien que haces \u2014terci\u00f3 Fred quit\u00e1ndose los guantes\u2014.<\/p>\n<p>Beckenham, Croydon, estos barrios perif\u00e9ricos est\u00e1n demasiado lejos.<\/p>\n<p>\u2014O Primrose Hill est\u00e1 demasiado lejos de mi barrio, y es demasiado esnob \u2014replic\u00f3 Maggie arrojando la colilla al agua de fregar los platos.<\/p>\n<p>\u2014Os dejo solitos \u2014suspir\u00e9 poni\u00e9ndome el abrigo.<\/p>\n<p>\u2014Fred te llevar\u00e1 encantado a la estaci\u00f3n en su precioso coche. Podr\u00eda incluso llevarte hasta Londres e irse a dormir a su bonito Primrose Hill.<\/p>\n<p>Le lanc\u00e9 una mirada reprobadora a mi hermana. \u00bfC\u00f3mo se las apa\u00f1aba para conservar a un hombre a su lado siendo tan poco amable, mientras que yo, que era la amabilidad en persona, viv\u00eda un eterno celibato? Otro misterio\u2026<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQuieres que te lleve, Elby? \u2014se ofreci\u00f3 Fred, doblando el trapo.<\/p>\n<p>Maggie se lo arranc\u00f3 de las manos y lo lanz\u00f3 al cubo de la ropa sucia.<\/p>\n<p>\u2014Consejito de hermana, solo Michel puede permitirse acortarle el nombre, es algo que odia. Y necesito tomar el aire, voy a acompa\u00f1arla un trecho.<\/p>\n<p>Maggie fue hasta la entrada, cogi\u00f3 un jersey y me arrastr\u00f3 del brazo hacia la calle.<\/p>\n<p>Las aceras, que brillaban por la lluvia bajo la luz anaranjada de las farolas, estaban bordeadas por modestas casas victorianas, en su mayor\u00eda de una sola planta o dos como mucho, de torres de ladrillo de fachadas decr\u00e9pitas, destinadas a viviendas sociales, y de alg\u00fan que otro descampado aqu\u00ed y all\u00e1.<\/p>\n<p>En el cruce, el barrio recuperaba su animaci\u00f3n. Maggie salud\u00f3 al sirio de la tienda de alimentaci\u00f3n, abierta todo el d\u00eda. Su negocio marcaba la frontera con la calle comercial, m\u00e1s iluminada. Hab\u00eda una lavander\u00eda autom\u00e1tica junto a una tienda de kebabs; a continuaci\u00f3n, un restaurante indio en el que solo quedaban dos comensales; y un antiguo videoclub, cuyo escaparate estaba condenado con tablas clavadas cubiertas de carteles, rotos la mayor\u00eda. La noche cay\u00f3 del todo justo cuando borde\u00e1bamos las verjas de un parque. Pronto el aire se impregn\u00f3 del olor a metal de los ra\u00edles y del balasto sucio. Al\u00a0acercarnos a la estaci\u00f3n, solt\u00e9 otro suspiro.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe pasa algo? \u2014me pregunt\u00f3 Maggie.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 sigues con \u00e9l? Siempre est\u00e1is a la gresca, \u00bfqu\u00e9 sentido tiene?<\/p>\n<p>\u2014A veces me pregunto de d\u00f3nde te sacas esas expresiones\u2026 \u00a1Qu\u00e9 sentido tendr\u00eda soportar a un t\u00edo si no le pudiera cantar las cuarenta de vez en cuando!<\/p>\n<p>\u2014Para eso prefiero seguir soltera.<\/p>\n<p>\u2014Pues eso es exactamente lo que haces, me parece a m\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Touch\u00e9! Y muchas gracias por decirme esas cosas, qu\u00e9 amable, \u00bfno?<\/p>\n<p>\u2014No me halagues, \u00bfquieres? Bueno, a todo esto, esta noche no hemos llegado a nada con pap\u00e1.<\/p>\n<p>\u2014Ya, pero tampoco es que nos hayamos deslomado en la cocina, y encima nos hemos re\u00eddo un mont\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 mosca le habr\u00e1 picado ahora con lo de casaros? \u00bfSer\u00e1 que tiene ganas de ser abuelo? \u2014dije yo.<\/p>\n<p>Maggie se par\u00f3 en seco y me se\u00f1al\u00f3 con el dedo antes de ponerse a canturrear:<\/p>\n<p>Pinto, pinto, gorgorito,<\/p>\n<p>\u00bfd\u00f3nde vas t\u00fa tan bonito?<\/p>\n<p>A la era verdadera,<\/p>\n<p>Pim, pam, pum\u2026 \u00a1fuera!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Octubre de 2016, Beckenham Me levant\u00e9 de la mesa, decidida a dejarle a la pareja su intimidad. Fred y Maggie llevaban solos en la cocina diez minutos por lo menos. Entr\u00e9 para despedirme de ellos. Trapo en mano, Fred secaba los vasos. 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