{"id":4,"date":"2022-04-07T12:47:21","date_gmt":"2022-04-07T12:47:21","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.harvard.edu\/wrex\/?p=4"},"modified":"2022-04-09T07:48:52","modified_gmt":"2022-04-09T07:48:52","slug":"4-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archive.blogs.harvard.edu\/wrex\/4-2\/","title":{"rendered":""},"content":{"rendered":"<p>Me llamo Donovan<\/p>\n<p>Puede que os suene mi nombre. Mis padres eran fans de los Beatles.<\/p>\n<p>Eleanor Rigby es el t\u00edtulo de una canci\u00f3n escrita por Paul McCartney.<\/p>\n<p>Mi padre odia que le diga que su juventud transcurri\u00f3 en el siglo pasado, pero en la d\u00e9cada de 1960, los forofos de la m\u00fasica rock se divid\u00edan en dos categor\u00edas: Rolling Stones o Beatles. Por una raz\u00f3n que no comprendo, era inconcebible que te gustaran los dos grupos.<\/p>\n<p>Mis padres ten\u00edan diecisiete a\u00f1os cuando flirtearon por primera vez, en un pub londinense cerca de Abbey Road. Toda la sala coreaba All you need is love, con los ojos fijos en una pantalla de televisi\u00f3n en la que se retransmit\u00eda v\u00eda sat\u00e9lite un concierto de los Beatles. Setecientos millones de telespectadores los acompa\u00f1aban en su enamoramiento, lo que bastar\u00eda para hacer inolvidable el principio de su relaci\u00f3n. Y eso que se perdieron de vista\u00a0unos a\u00f1os m\u00e1s tarde. Pero, como la vida est\u00e1 llena de sorpresas, volvieron a encontrarse en circunstancias bastante c\u00f3micas, a punto de cumplir los treinta. Yo fui concebida trece a\u00f1os despu\u00e9s de su primer beso. Se tomaron su tiempo.<\/p>\n<p>Y como da la casualidad de que mi padre tiene un sentido del humor que apenas conoce l\u00edmites se cuenta en la familia que fue esta virtud la que cautiv\u00f3 a mi madre, cuando fue a registrar mi partida de nacimiento, decidi\u00f3 llamarme Eleanor-Rigby.<\/p>\n<p>Era la canci\u00f3n que escuch\u00e1bamos sin parar mientras te invent\u00e1bamos me cont\u00f3 un d\u00eda para justificarse.\u00a0Un detalle que no me apetec\u00eda en absoluto conocer, de una situaci\u00f3n que me apetec\u00eda a\u00fan menos imaginar. Podr\u00eda decir que mi infancia fue dif\u00edcil; pero no ser\u00eda verdad, y yo nunca he sabido mentir.\u00a0La m\u00eda es una familia disfuncional, como lo son todas. Tambi\u00e9n aqu\u00ed hay dos categor\u00edas: las que lo reconocen y las que hacen como si nada.<\/p>\n<p>Disfuncional pero alegre, a veces casi demasiado. En casa es imposible decir nada en tono serio sin ser objeto de burla. Hay una voluntad absoluta de no tomarse nada a pecho, ni siquiera lo que puede acarrear graves consecuencias.<\/p>\n<p>Y he de reconocer que con frecuencia esto me ha enfurecido. Mis padres a menudo se han achacado mutuamente esa pizca de locura que siempre ha estado presente en nuestras conversaciones, nuestras comidas, nuestras veladas, mi infancia, la de mi hermano (naci\u00f3 veinte minutos antes que yo) y la de Maggie, mi hermana peque\u00f1a.<\/p>\n<p>Maggie \u2014s\u00e9ptima canci\u00f3n de la cara A del \u00e1lbum Let it be\u2014, tiene un coraz\u00f3n como una casa, un car\u00e1cter que para qu\u00e9 y un ego\u00edsmo sin l\u00edmites cuando se trata de las peque\u00f1as cosas cotidianas. No son cosas incompatibles.<\/p>\n<p>Si tienes un problema de verdad, ah\u00ed estar\u00e1 siempre Maggie. Si son las cuatro de la ma\u00f1ana y te niegas a montarte en el coche de dos amigos demasiado borrachos para conducir, le coger\u00e1 a pap\u00e1 las llaves de su Austin e ir\u00e1 en pijama a buscarte a la otra punta de la ciudad, y de paso dejar\u00e1 en su casa a los dos amigos despu\u00e9s de echarles una buena bronca, aunque sean dos a\u00f1os mayores que ella. Pero intenta robarle una tostada del plato durante el desayuno y te doler\u00e1n los brazos durante d\u00edas; tampoco esperes que te deje un poco de leche en el frigor\u00edfico. Por qu\u00e9 mis padres la trataron siempre como a\u00a0una princesa sigue siendo para m\u00ed un misterio. Mam\u00e1 le ten\u00eda una admiraci\u00f3n enfermiza, su benjamina estaba destinada a hacer grandes cosas. Maggie ser\u00eda m\u00e9dico o abogada, o incluso ambas cosas, salvar\u00eda a viudas y hu\u00e9rfanos, erradicar\u00eda el hambre en el mundo\u2026 Resumiendo, que era la ni\u00f1a mimada, y toda la familia ten\u00eda que velar por su futuro.<\/p>\n<p>Mi hermano mellizo se llama Michel \u2014s\u00e9ptima canci\u00f3n de la cara A de\u00a0Rubber Soul, aunque en el disco en cuesti\u00f3n el nombre est\u00e1 en femenino\u2014. El\u00a0ginec\u00f3logo no le vio la colita en la ecograf\u00eda. Seg\u00fan parece est\u00e1bamos demasiado pegados el uno al otro. Errare humanum est. Gran sorpresa en el momento del parto. Pero el nombre estaba elegido, y ya no se cambiaba. Pap\u00e1 se content\u00f3 con quitarle una ele y una e, y mi hermano pas\u00f3 los primeros tres a\u00f1os de su vida en una habitaci\u00f3n con las paredes pintadas de rosa y un friso en el que Alicia corr\u00eda persiguiendo conejos. La miop\u00eda de un ginec\u00f3logo puede tener consecuencias insospechadas.<\/p>\n<p>Algunas personas tan bien educadas como hip\u00f3critas os dir\u00e1n en tono cohibido que Michel es un poco especial. Los prejuicios son una cualidad inherente a la gente convencida de que lo sabe todo de todo. Michel vive en un mundo que no conoce la violencia, la mezquindad, la hipocres\u00eda, la injusticia ni la maldad. Un mundo desordenado para los m\u00e9dicos, pero donde, para \u00e9l, cada cosa y cada idea tienen su sitio; un mundo tan espont\u00e1neo y sincero que me lleva a pensar que quiz\u00e1 los especiales, por no decir anormales, seamos nosotros. Esos mismos m\u00e9dicos nunca han sido capaces de saber a ciencia cierta si ten\u00eda el s\u00edndrome de Asperger o si, sencillamente, era diferente. No es nada sencillo en realidad, pero Michel es un hombre de una dulzura incre\u00edble, sensato como \u00e9l solo, y una fuente inagotable de ataques de risa. As\u00ed como yo no s\u00e9 mentir, Michel, en cambio, es incapaz de no decir lo que piensa en el momento en que lo piensa. A los cuatro a\u00f1os, cuando por fin se decidi\u00f3 a hablar, haciendo cola ante la caja del supermercado le pregunt\u00f3 a una se\u00f1ora en silla de ruedas que d\u00f3nde hab\u00eda encontrado esa carroza. Mam\u00e1, anonadada al o\u00edrlo por fin pronunciar una frase construida, primero lo abraz\u00f3 y lo llen\u00f3 de besos, y luego se puso como un tomate. Y la cosa no hab\u00eda hecho\u00a0m\u00e1s que empezar\u2026<\/p>\n<p>Mis padres se amaron desde la noche en que se reencontraron. Hubo entre ellos fr\u00edas ma\u00f1anas de invierno, como en todas las parejas, pero siempre se reconciliaron, se respetaron y sobre todo se admiraron mutuamente. Un d\u00eda, al poco de separarme del hombre del que pese a todo segu\u00eda enamorada, cuando les pregunt\u00e9 c\u00f3mo hab\u00edan conseguido quererse toda la vida, mi padre me contest\u00f3: \u00abUna historia de amor es el encuentro entre dos personas dispuestas a dar, dar y dar\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me llamo Donovan Puede que os suene mi nombre. Mis padres eran fans de los Beatles. Eleanor Rigby es el t\u00edtulo de una canci\u00f3n escrita por Paul McCartney. 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