{"id":2165,"date":"2001-11-30T09:39:00","date_gmt":"2001-11-30T14:39:00","guid":{"rendered":"http:\/\/sandbox.blog-city.com\/el_secuestro_del_islam.htm"},"modified":"2001-11-30T09:39:00","modified_gmt":"2001-11-30T14:39:00","slug":"el-secuestro-del-islam","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archive.blogs.harvard.edu\/sandbox\/2001\/11\/el-secuestro-del-islam\/","title":{"rendered":"El secuestro del Islam"},"content":{"rendered":"<blockquote><p><em>Martin Kramer, &#8220;El secuestro del Islam,&#8221; <\/em>Letras Libres <em>(Madrid), noviembre 2001, pp. 18-19.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>El Islam, una religi\u00f3n de m\u00e1s de mil millones de fieles, ha sido secuestrado. Con la confirmaci\u00f3n de las sospechas de la primera semana, los atentados suicidas contra el World Trade Center y el Pent\u00e1gono son el coronamiento de casi veinte a\u00f1os de terrorismo perpetrado en nombre del Islam. A medida que se han ido acumulando los estratos violentos, el Islam mismo ha terminado por estar relacionado, en la opini\u00f3n mayoritaria de Occidente, con el terrorismo. Es un viraje tr\u00e1gico, del cual es en alguna medida responsable la amplia mayor\u00eda de musulmanes moderados.<\/p>\n<p>El Islam no es m\u00e1s propenso al terrorismo que cualquiera otra fe monote\u00edsta. Como sus hermanos, el cristianismo y el juda\u00edsmo, puede ser compasivo y severo en la pr\u00e1ctica; como aqu\u00e9llas, tambi\u00e9n profesa el amor a Dios y a la humanidad de todos los hombres, sean o no sean creyentes. El Islam ha servido anta\u00f1o de base para \u00f3rdenes florecientes, tolerantes y pac\u00edficas.<\/p>\n<p>Pero los soci\u00f3logos sostendr\u00e1n que la religi\u00f3n, siempre, se convierte en lo que deciden sus fieles. Si este es el caso, entonces el islamismo, tal como lo entienden ya demasiados musulmanes, est\u00e1 en peligro de convertirse en un manifiesto que propugna el terror. La raz\u00f3n: ya demasiados musulmanes han permanecido en silencio.<\/p>\n<p>La frase &#8220;terrorismo isl\u00e1mico&#8221; se incorpor\u00f3 por primera vez al vocabulario una ma\u00f1ana de 1983 en Beirut, donde dos atentados suicidas destruyeron las barracas de los cuerpos de paz franceses y estadounidenses. El recuento norteamericano fue de 241 muertos; los chi\u00edtas que lo planificaron, inspirados por el Ayatola Jomeini, se atribuyeron la responsabilidad en nombre de la yihad isl\u00e1mica. Durante d\u00e9cadas los pensadores modernizadores isl\u00e1micos se hab\u00edan esforzado en desmilitarizar el concepto de yihad \u2014la lucha librada &#8220;en el sendero de Dios&#8221;. Los revolucionarios seculares hab\u00edan arrumbado el t\u00e9rmino, empleando en cambio los t\u00e9rminos de &#8220;resistencia&#8221; y &#8220;liberaci\u00f3n&#8221;. Sin embargo, fue una acci\u00f3n de la yihad lo que caus\u00f3 la retirada estadounidense del L\u00edbano, y el efecto fue electrizante. Hab\u00eda comenzado una nueva etapa en la que los extremistas musulmanes interpretaron su fe como una patente para asesinar a los forasteros, &#8220;enemigos de Dios&#8221;. Los cl\u00e9rigos islamistas radicales escudri\u00f1aron los textos sagrados del Islam en busca de justificaciones para la violencia, y las encontraron. En los a\u00f1os siguientes, los cl\u00e9rigos y los terroristas ampliaron su patente. Al comienzo, se limitaba a &#8220;los intrusos&#8221; en las tierras musulmanas: fuerzas extranjeras, embajadas y ciudadanos. M\u00e1s tarde se extendi\u00f3 a fin de incluir instalaciones &#8220;enemigas&#8221; en terceros pa\u00edses y, finalmente, a los ciudadanos en las &#8220;tierras de los infieles&#8221;. No hab\u00eda l\u00edmite moral que detuviera la escalada.<\/p>\n<p>A la par, las operaciones suicidas se hicieron rutinarias. El suicidio est\u00e1 prohibido por la fe isl\u00e1mica. Antes, en 1983, s\u00f3lo un pu\u00f1ado de cl\u00e9rigos radicales estaba dispuesto a clasificar las acciones al estilo kamikaze como &#8220;martirio&#8221;, lo que aseguraba la inmediata entrada al Para\u00edso. A las primeras operaciones se sucedi\u00f3 un intenso debate sobre la ley religiosa, en el cual algunos cl\u00e9rigos estuvieron a favor y muchos en contra.<\/p>\n<p>Pero a medida que transcurrieron los a\u00f1os, los &#8220;m\u00e1rtires&#8221; se convirtieron en h\u00e9roes populares y mengu\u00f3 la firmeza de los cr\u00edticos. Cuando, el pasado abril, el supremo muft\u00ed de Arabia Saudita insinu\u00f3 que tales acciones no eran sino suicidios, el rector de la universidad egipcia de Azhar, supuesto basti\u00f3n moderado, se arredr\u00f3 (sostuvo que se pod\u00edan permitir, aunque no contra la gente com\u00fan). En algunos sectores, el &#8220;m\u00e1rtir&#8221; es tenido por el m\u00e1s noble de los fieles; de acuerdo con un respetado cl\u00e9rigo sunita, &#8220;estas operaciones son la manifestaci\u00f3n suprema de la yihad&#8221;.<\/p>\n<p>Dadas las circunstancias, es posible reclutar ya no un &#8220;m\u00e1rtir&#8221; sino a decenas. Y por primera vez los que planifican el terrorismo pueden concebir lo que parec\u00eda inimaginable: muchas operaciones suicidas simult\u00e1neas, llevadas a cabo por equipos de &#8220;m\u00e1rtires&#8221;.<\/p>\n<p>Es una paradoja que, hasta hace unos a\u00f1os, el propio Medio Oriente sea menos vulnerable a la violencia extrema. Los reg\u00edmenes de casi todos los pa\u00edses \u2014cabe destacar a Egipto, Argelia y Arabia Saudita\u2014 han eliminado a sus opositores musulmanes. Pero han abierto una &#8220;v\u00e1lvula de seguridad&#8221; \u2014no contra ellos mismos, sino contra los Estados Unidos. En consecuencia, la regi\u00f3n est\u00e1 rebosante de instigaciones.<\/p>\n<p>Esto se ha visto acompa\u00f1ado de una timidez moral entre los musulmanes moderados. Han condenado y desconocido las atrocidades en Nueva York y Washington, y no hay motivo para dudar de su sinceridad. Pero ellos mismos han guardado silencio ante hechos semejantes perpetrados en menor escala en otros lugares. Cada peque\u00f1a atrocidad socavaba las mismas inhibiciones religiosas que habr\u00edan evitado el asesinato en masa de hace unas semanas. Y en el mundo globalizado, si se traspasan los l\u00edmites en el Medio Oriente se traspasan por doquier.<\/p>\n<p>En a\u00f1os recientes, en Occidente algunos analistas del Islam han asegurado que se aprecia una paulatina evoluci\u00f3n hacia una reforma ilustrada. Lo sucedido hace unas semanas fue lo contrario: el descenso hacia una guerra santa medieval. Para detener la regresi\u00f3n, la mayor\u00eda moderada tendr\u00e1 que oponerse a la movilizaci\u00f3n de la religi\u00f3n isl\u00e1mica con fines b\u00e9licos. Los individuos pueden encontrar amparo en su fe en \u00e9pocas de adversidad. Se puede invocar la religi\u00f3n ante la p\u00e9rdida. Pero es imposible desplegar la religi\u00f3n para justificar el asesinato y la inmolaci\u00f3n sin socavar los fundamentos mismos de la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>En los compungidos rostros de los musulmanes respetables se advierte algo m\u00e1s que pesar por el duelo en los Estados Unidos. Se advierte la conciencia creciente de que los individuos que derribaron las Torres Gemelas han puesto en peligro al Islam. S\u00f3lo los musulmanes pueden redimirlo.<\/p>\n<p>\u2014 Traducci\u00f3n de Aurelio Major<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Martin Kramer, &#8220;El secuestro del Islam,&#8221; Letras Libres (Madrid), noviembre 2001, pp. 18-19. El Islam, una religi\u00f3n de m\u00e1s de mil millones de fieles, ha sido secuestrado. 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